En redes sociales vemos frases, imágenes y discursos que presentan el sufrimiento emocional como algo profundo, artístico o incluso deseable. Sin embargo, cuando se trata de salud mental, y especialmente de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), esta romantización no solo es falsa, sino peligrosa.
Hablar con responsabilidad no significa quitarle importancia al dolor. Significa no convertirlo en espectáculo.
La romantización: qué es y por qué ocurre
Romantizar la salud mental implica presentar el sufrimiento psicológico como:
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Una señal de sensibilidad o fortaleza
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Una identidad atractiva
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Un estado “normal” con el que hay que convivir
Esto ocurre porque:
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Las redes premian lo impactante y emocional
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El dolor genera empatía rápida
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Falta educación en salud mental basada en evidencia
Pero que algo sea común no lo hace saludable.
Lo que dicen los datos
Organismos internacionales de salud mental advierten que:
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Los TCA tienen una de las tasas de mortalidad más altas entre los trastornos psiquiátricos
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La exposición constante a contenido que glorifica la delgadez extrema, el control o el sacrificio corporal aumenta la insatisfacción corporal y el riesgo de conductas alimentarias peligrosas
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Normalizar el sufrimiento reduce la probabilidad de que una persona busque ayuda profesional
La evidencia es clara: no es inspiración, es riesgo.
El daño silencioso de los mensajes “bonitos”
Frases como:
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“Me controlo porque soy fuerte”
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“No comer es disciplina”
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“El dolor me hace especial”
Pueden parecer inofensivas, pero refuerzan creencias centrales de los TCA:
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Valor personal ligado al cuerpo
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Control como forma de seguridad
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Negación del daño físico y emocional
Estos mensajes no acompañan procesos de sanación; los perpetúan.
Hablar responsablemente no es censura
Romper con la romantización no significa silenciar el dolor.
Significa:
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Nombrarlo sin glorificarlo
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Validar el sufrimiento sin justificar la autodestrucción
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Mostrar que la recuperación existe, aunque no sea estética ni lineal
La salud mental no necesita filtros bonitos. Necesita verdad, acompañamiento y recursos.
Un mensaje para quien está leyendo esto
Si te reconoces en estos discursos, no es tu culpa.
La romantización es una narrativa aprendida, no una elección consciente.
Pero sí es posible desaprenderla.
Y buscar ayuda no te quita valor: te lo devuelve.
Dejar de romantizar la salud mental es un acto de cuidado colectivo.
Porque el dolor no es identidad.
Y sanar no debería ser invisible.